625 Líneas

Published on junio 11th, 2020 | by Mike Medianoche

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‘Mi gitana’: 23 diálogos y secuencias que ya son historia de la televisión

Allá por el año 2012, Telecinco emitía ‘Mi Gitana’, una miniserie de tres capítulos inspirada en la vida y obra de Isabel Pantoja, desde que se convierte en la viuda de Paquirri hasta su detención por la Operación Malaya.

Una obra que no gusta mucho en Cantora, pues la propia Isabel puso una denuncia que obligó a Telecinco a retirar la serie de sus plataformas, así como del mercado en su edición en DVD. Por lo que podemos hablar de una serie incunable, historia de la televisión, si preferimos.

¿Qué había tan ofensivo en ‘Mi Gitana’ para que Isabel se cabrease? Pues, entre otras cosas, la ponían de interesada, de bisexual, dejaba a su madre como una pesetera, a ella como una vaga que no quería dar conciertos sino que prefería mirar la vida pasar, entre otros.

Hoy, ocho años después de su estreno, vamos a recordar 23 momentos célebres de esta teleserie, en la que el subtexto hablaba más que los diálogos.

1. Nada más empezar la película, Isabel entona ‘Pena, penita, pena’, una popular copla para nada elegida al azar. La obra habla de un romance que la cárcel ha interrumpido, de un enamoramiento de los que te complican la existencia.

El verde resalta el vello

2. Rodaje de ‘Yo soy esa’, película en la que Isabel Pantoja trabajó (y se enrolló, según la miniserie) con José Coronado. En uno de los descansos vemos a doña Ana, la madre de la Pantoja, discutir con una trabajadora de vestuario, y pide hablar con el director. La tonadillera la intenta calmar, pero eso solo la enciende más.

– Maribel, tú crees que este vestido, con ese color, te puede sentar a ti bien. ¡Que el verde resalta el vello! ¡Yo no voy a soportar que te saquen hecha un adefesio!

Nadie ha utilizado la palabra barbuda, pero el mensaje se entendió.

Antes que Sonia y Selena ya existieron Isabel y Encarna

3. Se estrena ‘Yo soy esa’. Mientras Isabel atiende a la prensa, tras ella emerge Encarna Sánchez, que le espeta una frase directa y certera.

– Impresionada, así es como me has dejado. Impresionada.

El subtexto del diálogo podría resumirse como “Me pones”.

4. Encarna e Isabel hablan en la radio de la película, de lo divino, y de lo humano. Encarna quiere saber si tiene el corazón libre u ocupado.

– Cuando a una le pasan tantas cosas buenas de golpe, es una pena no tener con quien compartirla– se lamenta Isabel, ante todos los radioyentes de ‘Directamente Encarna’.

Estoy segura que hay muchas personas deseando compartir tanta felicidad contigo.

Lo que nos quiere decir el subtexto: “Yo me dejo querer”. “Pues cuenta conmigo”.

Encarna es de gustos caros

5. Encarna Sánchez invita a su casa a cenar a Isabel. Encarna vive con Nuria, su compañera, guiño, guiño, codazo. Nuria parece celosa, y con sus diálogos intenta dejar de inculta Isabel.

Encarna es de gustos caros. Esos pendientes de zafiro me tuvo como loca buscándolos.

Subtexto: “Eres barata para Encarna”.

Encarna se mosquea, y corta la conversación.

Oye Nuria, por qué no te vas.

¿Cómo?

Sí, a ver qué pasa con el postre.

Subtexto: “Nuria, estás nominada”

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Adivina quién te sopla la nuca

6. Isabel Pantoja está ensayando un show. Termina la clase, y está sudando. De las sombras emerge, de nuevo, Encarna, que le sopla la nuca. Isabel se gira, sorprendida. Encarna habla.

Aire. Para refrescarte. ¿Tienes calor?

El subtexto, claramente, nos indica que Encarna sí que tiene calor uterino.

Momento toalla

7. Encarna e Isabel toman el sol en un hotel. Si nos fijamos en el detalle, la toalla de Encarna Sánchez tiene el dibujo del estampado de un campo de fútbol. Una toalla que describe cierta masculinidad, amor por los deportes, afán de superación.

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Como Epi y Blas, amigas y nada más

8, Casa de Isabel. Toda la familia abre regalos: su hermano Agustín, su hijo Kiko, su madre, que no parece emocionada con el presente. La Pantoja señala que esos regalos tan costosos ha sido un detalle de Encarna. Tras un corte, vemos a la madre hecha un basilisco, tirando todos los regalos al suelo.

¡Donde, donde se ha visto que una mujer le regale tantas cosas a otra!

Amigas, mamá, que somos amigas nada mas. Que parece como si te molestase que alguien se preocupe por mí.

– (La madre, desafiante). Qué te traes con ella, dímelo.

Nada, No me traigo ná. Estás loca, mamá, vete que tengo que recoger esto.

Te pasé que estuvieses con un hombre casado, pero esto… ¡Tú ya no eres mi Maribel!

El subtexto nos invita a pensar que la madre quiere sacar del armario a Isabel a escobazos, pero ella está más escondida en el armario que los regalos de Navidad. La madre le dice que ella sabía que se tiraba a José Coronado, hombre casado, pero bueno, que al menos era un hombre. Pero que qué hace comiendo coquina.

9. Casa de Encarna. Ella también pelea, en este caso, con Nuria, a la que ha echado del domicilio común. Nuria intenta hacerle entrar en razón. No quiere que su romance termine.

No te das cuenta de que ella no te quiere, lo mismo que no te quería Rocío. Que te lo inventas todo. Encarna, que solo está en tu cabeza. Que ellas no son como nosotras. Ninguna, ninguna, te va a querer como yo.

El subtexto habla claramente de orientación sexual. Ellas no son como nosotras, lesbianas, por eso nadie te va a querer así. De paso, deja a Encarna de perturbada obsesiva.

Si Encarna fuese de negro podrían ser las Baccara

10. Encarna viste a Isabel para un evento, y echa a toda la familia, para poder estar a solas con la tonadillera. Para rematar el look, se quita los antes citados pendientes de zafiro y se los pone a Isabel.

Me gustaría tener todo lo que tengo contigo. La habitación que ha dejado Nuria es tuya, si la quieres.

No hace falta analizar mucho más. Encarna lo dice todo: la quiere como compañera. De casa, claro.

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Deja de acaricias a tu hijo y acaríciame a mí, leñe

11. Encarna e Isabel van en un coche. Kiko Rivera, de niño, duerme entre ambas. Encarna le busca la mano, y le hace una caricia.

El subtexto nos explica cómo con sus piedras hacen ella su pared.

12. Encarna Sánchez está enferma de cáncer, y comienza a despedirse de Isabel.

– Espero que todo lo que te he enseñado te sirva de algo, cuando yo no esté.

– No quiero oírte decir eso, tú eres una mujer fuerte y necesito que me sigas enseñando muchas cosas – responde Isabel, buscando un halo de esperanza.

– Isabel, he pensado que, si todo pasa, esta (La Gaviota) sea nuestra casa, y nos vengamos a vivir aquí.

– Tú sabes lo mucho que me gusta.

– Por eso le voy a pedir a Roca que la ponga a nuestro nombre. Esto lo hemos hecho juntas, es justo que sea de las dos.

Con este diálogo nos han dejado claro que han construido un hogar. Y que gracias a Encarna, Isabel ha descubierto muchas cosas en la vida. El que quiera entender, que entienda.

Isabel, ¿sabrías imitar el monumento de Cristóbal Colón?

13. Encarna e Isabel discuten en casa; Isabel quiere que diga públicamente que tiene cáncer, pero a la locutora le parece la peor idea del mundo.

– Te crees que solo te pasa a ti

– Isabel, piensa un poco. Yo soy Encarna Sánchez. No tienes ni idea de lo que dices. Se nota que sigues siendo una ignorante de barrio. Si supieras la de gente que me odian, me hundirían.

Isabel le reprocha su actitud, dice que es más fácil quererla que odiarla, y que no quiere nada de ella.

– Ah, no. Entonces mañana mismo te saco de las escrituras de La Gaviota.

– Sabía que al final me lo ibas a echar en cara. Tú sabes que yo he invertido en esa casa.

– Dos cojines, una mesa y poco más. Miseria, comparado con todo lo que yo te he dado.

– Si piensas así te pido que salgas de mi casa.

– Me echas como un perro porque te quito lo único que te interesa.

Con dos pinceladas nos dejan a Isabel Pantoja como una interesada, y Encarna como una déspota que siente que con su amistad especial estaba haciendo un acto benéfico. Pero se ha cansado de ser una ONG que regala conocimientos, experiencias y viviendas.

Directamente María del Monte

14. María del Monte ya es amiga cercana de Isabel Pantoja, y pasa unos días en una de las casas de la tonadillera, junto al resto de su familia. Entre ellos está un pequeño Kiko Rivera, que juega al fútbol.

Francisco, hijo, ten cuidado con la pelota – se queja Isabel.

Déjalo, que va para delantero del Real Madrid. ¿A que sí, Francisco, hijo?– le defiende María del Monte.

Como todos sabemos, durante su juventud se decía que Kiko sería futbolista, casi una promesa, pero aquello se diluyó pronto. Además, tardó años en centrarse en un oficio concreto, ya sea como DJ o como cantante.

María e Isabel continúan hablando.

– Yo lo que quiero es estar aquí, con vosotros, con mi familia. Sin salir de casa. Y me gustaría tanto volver a ser madre.

Pues como no te preñe el espíritu santo, no sé yo- le ríe su hermano.

– Pues por eso voy a adoptar, Agustín, lo tengo decidido.

– Y yo voy a estar contigo… Apoyándote- remata María del Monte.

En esta secuencia, el subtexto indica que, a pesar de ser amigas para todos, María del Monte ya forma parte de la familia de Isabel. Y que esa niña, la futura Chabelita, en cierto modo será de las dos.

A continuación, Agustín se pregunta que si va a ser madre “dónde vamos a sacar dinero para pagar todo esto”, porque él no parece estar por la labor de trabajar. Entonces le recomienda hacer como los actores de Estados Unidos, que monte un restaurante.

Mamá, yo quiero ir a Disneyworld – dice Kiko, al escuchar hablar del extranjero.

Sí, pero cuando apruebes todo lo que te han suspendido.

En la misma secuencia, nos vuelven a decir que Kiko no valía para el fútbol, ni tampoco para los estudios.

15. Durante el final del episodio 1, se encadenan varias imágenes de Isabel, que ya se habla con Diego Gómez, mientras suena una canción que tampoco ha sido elegida por casualidad: ‘La bien pagá’. Una canción que habla de prostitución, de gente que se entrega por un puñado de dinero. Quizá la frase más reveladora es la de “Si tó me lo diste, yo na te pedí”, y es que ciertamente Isabel nunca pide nada en esta película. Todo se lo ofrecen. Las casas, los contratos, todo.

El personaje de Diego Gómez, en este caso, vestido.

16. María del Monte (a la que suelen poner como una buena bebedora de cubatas) entra a hurtadillas en una casa, aparentemente en estado de embriaguez. Al subir por la escalera tira un cuadro. Isabel sale, semidesnuda.

¡María! – exclama la Pantoja.

Ante el estruendo, sale del dormitorio Diego Gómez, también en paños menores. A María se le cambia la cara.

Tú solo nos utilizas, y luego nos abandonas. Es lo que has hecho conmigo, y también con Encarna. Y luego lo hará contigo, Diego.

María… -suplica Pantoja.

Por mí no te preocupes, que ya me voy. Y espero no cruzarme nunca más en tu camino.

Aquí se dicen muchas cosas con muy pocas frases. Que Isabel Pantoja no ama a nadie que no tenga poder o fama. Que utiliza tanto a hombres como a mujeres, que utilizó a Encarna y a María, también a Diego, relaciones públicas de un casino donde actuaba. Demoledor.

Deja sitio para el postre, que verás que risas

17. Se inaugura el bar, al que aquí llaman Cantaora. Julián Muñoz es invitado al evento, y acude junto a su mujer, Mayte Zaldívar.

Que sepáis que me hace mucha ilusión volver a actuar en Marbella – comenta Isabel.

Tú no te acordarás, pero en uno de tus últimos conciertos fui yo quien te subió el ramo de flores – le dice Julián, sonriendo.

– No me lo puedo creer, qué casualidad.

Fíjate si hace tiempo, que no era ni concejal -matiza Mayte, con cara de congrio.

– Yo es que durante muchos años estuve vetada.

Pues todo eso ya pasó. Porque te aseguro que ahora corren aires nuevos en Marbella -se vanagloria Julián, que acaba de ser embestido alcalde.

Diego, por favor, por qué no vas a la cocina, para ver cómo va el postre.

Aquí ya vemos cómo Julián Muñoz está dispuesto a poner el Ayuntamiento de Marbella a los pies de Isabel, que está encantada de que la traten como una estrella. Pero lo mejor de todo es que Isabel trata a Diego igual que Encarna trató a Nuria cuando cenaron en casa, lo quita de en medio para que vaya a por el postre.

18. Julián e Isabel se ven en Madrid. Entre ellos todavía no ha pasado nada.

Ahora vamos a venir bastante, porque tenemos aquí al a pequeña estudiando – explica Julián, dando a entender que podrán verse a menudo.

¿Ah, sí, y qué estudia?

Una de estas nuevas carreras que lo unifican todo, el derecho, la economía, los idiomas…

– Qué suerte. Ojalá mi Kiko me hubiese salido buen estudiante, pero no hay forma. No sé qué voy a hacer con él.

Esta escena, por un lado, nos dejan a Julián Muñoz como un ignorante. Él es alcalde de una gran ciudad, pero no sabe ni qué estudia su hija. En la serie lo ponen de pelele de forma constante, de un tío que no sabe tomarse una copa de vino sin mancharse.

De paso, se vuelve a hablar de Kiko, que no vale para estudiar. Ni tampoco para gestionar Cantaora Copas, que no termina de despegar.

No soy esa clase de mujer

19. Julián e Isabel coinciden en el Rocío, en una fiesta en febrero. Isabel está cantando y bailando, y Julián va tras ella, la arrincona y la besa.

-Julián, qué haces aquí… Para, esto es una locura.

– Lo quieres tanto como yo.

– Para, para. Qué pasa con Mayte.

– No tiene por qué enterarse, será nuestro secreto.

– No, no. Yo no puedo entrar en ese juego. No soy esa clase de mujer.

– Perdóname, lo siento.

¿Te acuerdas cuando se nos contó su romance con José Coronado, un hombre casado? Isabel intenta olvidar sus propios deslices, y señala que nunca podría estar en secreto con un hombre casado. Que no es esa clase de mujer. Igual es que, directamente, prefiere que sea público.

20. Julián y Mayte están en casa; ella está hasta el toto ya de la de ‘Se me enamora el alma’.

¿Qué te traes con la Pantoja? -dice desafiante.

– Yo solo busco su popularidad.

– No tienes vergüenza, Julián Muñoz

– ¡Con la Pantoja de nuestro lado seguro que gano las elecciones! Y se lo puedo pasar por la cara a Roca y a quien sea.

-¿Seguro que es eso?

– ¿Tú no quieres ser la alcaldesa de Marbella con todas las de la ley?

– Yo lo que quiero es que seamos una familia.

Si lo cogemos con pinzas, queda claro que a Julián le ponía la Pantoja, pero también su popularidad. Quiere utilizarla también para ser un alcalde querido, quizá para salir más en los medios. Mayte, que en otra escena ya guardó dinero en una caja fuerte, apunta que prefiere una familia que otra cosa.

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Uno de los grandes diálogos de la miniserie

21. Mayte le enseña a Julián fotos de aquel encuentro en el Rocío.

– Ahora míenteme. Miénteme y dime que no hay nada entre tú y la Pantoja.

– Qué quieres que te diga, son la foto de dos buenos amigos conversando en la Candelaria. Si no estamos ni solos, aquí rodeados de gente.

-Eres un canalla, un embustero, un falso, y un hijo del a grandísima puta.

Aquí no hace falta analizar nada. La acusación de Mayte es oro puro.

22. Isabel Pantoja habla con su secretaria, María Navarro, que le da consejos.

Tienes que alejarte de Julián Muñoz, te estás convirtiendo en la otra. Mira este apartamento, parece que se lo ha puesto a su querida.

A Isabel no le parece bien el comentario, y le pregunta que qué quiere que haga.

– Tendrás que trabajar, seguir con tu vida.

– Ahora mi vida es él.

Durante toda la serie nos dejaban claro que a Isabel no le gustaba mucho trabajar, cambia de conversación cada vez que le sugieren hacer una gira de conciertos. Aquí vuelve a dejarlo claro, y se justifica en que su vida es Julián Muñoz, no la canción. Ya se encargará él de llevar el dinero, o algo.

23. Julián Muñoz está en un camerino con Isabel, de la que ya es pareja oficial. Una moción de censura lo ha echado del Ayuntamiento marbellí, y se plantea ser su mánager.

Ahora, lo único de lo que me tengo que preocupar es de hacer feliz a mi gitana – le dice él, sonriendo.

– Pues tu gitana está ya muy cansada de todo esto, y de que la llamen ladrona. Creo que un hombre como tú no debería perder su tiempo negociando actuaciones.

– ¿Y qué quieres que haga?

– Dedicarte a recuperar la alcaldía.

Leyendo aquello que no se dice, Julián solo quiere estar con la Pantoja, y si puede vivir de ella, mejor. Pero ella le dice que qué carajo, que se deje de meterse en su carrera y que vuelva a la política, que ella no tiene intención de estar con el baúl teatro para arriba, teatro para abajo.

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Repetimos: ella, pedir pedir, no pide

Podríamos añadir muchas más escenas. Isabel quemando papeles de Malaya con su hermano y su madre en una hoguera. Las escenas de sexo gratuitas con Julián Muñoz, que se hacen muy desagradable cuando piensas en el verdadero Julián. Mayte Zaldívar bebiéndose el minibar antes de salir por televisión. Las caras de Encarna cada vez que la familia de Isabel está cerca. La casa de Julián cuando compra la finca Mi Gitana y ve cómo se planta allí a vivir toda la troupe. Pero con esta muestra ya ha quedado suficientemente claro por qué ‘Mi Gitana’ es historia de la televisión, y también, por qué Isabel Pantoja ha logrado que nunca más se emita.

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About the Author

Licenciado en Comunicación Audiovisual y Máster en Comunicación y Organización y en Publicidad y Márketing. Su experiencia profesional abarca trabajos como diseñador y editor de vídeo en varias empresas audiovisuales, y presentador y redactor en una TV local. Actualmente, colabora Radiolé como experto en música.



One Response to ‘Mi gitana’: 23 diálogos y secuencias que ya son historia de la televisión

  1. josemi says:

    Por lo que parece esta serie es oro en barras!!!

    Para los ignorantes, quien es esa Rocio a la que se refiere Nuria ¿es la abuela de Rocio Flores? ¿tuvo un lio con Encarna?

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