La fiebre por «Double or Nothing» que ha sobrepasado todas las fronteras

Pocas personas habrá a día de hoy en Estados Unidos que no conozcan una de las historias más impactantes del mundo del juego en las últimas dos décadas. La historia de Ashley Revell. Un tipo que vendió todas sus propiedades en Reino Unido y cuya liquidez decidió apostar en una sola jugada a la ruleta. Una apuesta a rojo o negro en la que duplicaría sus ganancias o lo perdería todo para declararse en bancarrota. En un escenario fantástico como Las Vegas, la hazaña fue filmada para que quedara para la historia en el documental “Double or Nothing”, que todavía se puede visionar en internet.

Y como suele ocurrir en esta especie de casos, la filmación presentó a Revell como un auténtico ganador. Un personaje que corrió un riesgo extremo para su vida, pero cuya victoria marcó tendencia para muchos jugadores. Los más atrevidos quisieron repetir lo que el inglés había logrado, pero que hasta en los más calmados despertó esa adrenalina que después les haría acabar probando suerte en el juego. Double or Nothing marcó una tendencia en los juegos de azar. Imitadores y más personajes dieron el salto entonces a los casinos de todo el mundo. Y nos dieron más fechas que recordar.

De Ashley a Ashley y tiro porque me toca. Porque Mike Ashley también tuvo una curiosa relación con la ruleta, que no emanó del documental de Revell directamente, pero que convirtió al ex dueño del Newcastle en un hombre poderoso a la par que suertudo en el juego. En 2008, después de comprar el combinado de las urracas, rodeó al número 17 de la ruleta de 480.000 libras en apuestas en una sola jugada. La bola cayó en la cifra correcta y se adjudicó más de 1 millón de libras de premio. Y este es solo un pequeño ejemplo del gran espectro de historias que podemos encontrar.

Brian Zembic quizá sea otro personaje al que estudiar por las locas apuesta que realizaba, no siempre relacionadas con los juegos de casino. Aunque el modelo más claro de la influencia de la jugada de Revell fue el concurso “The Red or Black Show”, desarrollado por Simon Cowell y en el que animaba a concursantes a superar series de juegos de 50/50. El ganador podía llevarse hasta 15 millones de libras y el programa tuvo mucha repercusión en la televisión británica.

La ola de jugadores pasionales dispuestos a hacer algo similar a lo conseguido por Revell se mantuvo por muchos meses. Pero para conocer bien su alcance, quizá sería pertinente conocer mejor la historia. ¿Qué le pasó realmente a este personaje por la cabeza para correr semejante riesgo? Hay más tras los focos de lo que pensamos.

Así se gestó la locura

Los juegos de casino son probablemente el único sector que podría dejar historias de este tipo. Y la ruleta en concreto es todo un imán para encontrar jugadores dispuestos a todo y con mucha fortuna. Quizá también el blackjack tenga muchas anécdotas que contar en el denominado como Blackjack Hall of Fame. Y en la lotería y el bingo también hay casos de muchos afortunados que se han llevado botes espectaculares con nombres propios como los de Mavis Wanczyk o Darryl Howe.

Pero desde luego que hay muy pocas que sean comparables a la de Revell. Un hombre de negocios como muchos otros que existen en Reino Unido, pero que tenía la pretensión de montar una factoría un poco más ambiciosa. Para eso necesitaba de un capital que no poseía y su ocurrencia fue la de tratar de doblar ganancias en la ruleta. Todo surgió de una conversación con un amigo en un pub, algo más similar a una charla informal en la que se pueden llegar a decir muchas locuras. Pero Ashley se tomó muy en serio la proposición de su colega.

Vendió toda su ropa, su coche, su Rolex y todo aquello por lo que podía conseguir liquidez. En total reunió cerca de 136.000 dólares y en el año 2004 decidió marcharse al Plaza Hotel & Casino para realizar su jugada. Eso sí, antes tomó la decisión de vender su loca historia a la televisión privada, de forma que las cámaras de Sky One retrataron el momento y posteriormente llevaron a cabo esa miniserie llamada Double or Nothing, y que mantuvo a millones de espectadores conteniendo el aliento en Estados Unidos.

Fuente: Mejor Bingo Online

La idea era que el Hard Rock Hotel & Casino fuera la sala de juegos protagonista de este evento que se convirtió en masivo, pero los propietarios rechazaron la apuesta. Una apuesta en la que Revell apostó todo a que la bola caería en un número rojo, a pesar de que su corazonada inicial le pidió apostar a negro. Sin embargo, la insistencia del público asistente le convenció para cambiar de opinión y le ayudó para acabar llevándose 272.000 dólares de premio.

Y curiosamente ese espectacular botín fue empleado por el protagonista años más tarde para invertir en el mundillo de los casinos online y crear un portal dedicado a los juegos de azar en línea, pero que también servía como plataforma para solicitantes de empleo en este sector. Una vinculación muy profunda la del inglés con el juego. Si todavía cualquier espectador quiere vibrar con Revell lo puede seguir haciendo disfrutando de Double or Nothing.


Blog sobre televisión, música, cine y lo que surja, siempre desde un punto nostálgico y humorístico. Emitiendo de manera ininterrumpida desde 2009.

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