Celia, la serie de TVE que prometió que «continuará» pero fue mentira

Hace ya más de veinte años, allá por el año 1993, TVE emitió por primera vez una serie española de culto, título que no sé si se lo ha puesto alguna vez algún crítico, y si no se lo pongo yo y listo. Me refiero a ‘Celia’, las aventuras de una pícara niña de cabellos dorados y ojos azules que era un auténtico diablillo.

Con el primer capítulo estrenado el 5 de enero, Celia contaba con la joven Cristina Cruz de protagonista, y un elenco de lujo en el que había nombres como Fernando Díez del Corral (fallecido el pasado 2014) Ana Duato, Aurora Redondo (que falleció poco después), Tito Valverde o María Isbert.

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Celia haciendo un cameo en ‘Entre Tinieblas’

Celia vivía en una acomodada familia madrileña con sus padres y su hermano Cuchifritín, además de con un equipo de asistentas domésticas y una niñera, porque los padres no estaban muy a favor de cuidar directamente a sus hijos y todo lo relegaban a otras personas. Pero como a Celia no la aguantaba ni Cristo tuvo varias nannys, como la inglesa Miss Nelly o la anciana Doña Benita, una señora que antaño cuidó a su madre y que Celia toreaba como quería. De hecho, una tarde van a pasear y Celia convence a Benita para que le compre, ni más ni menos, que un borrico que iban a llevar al matadero. Y a casa que se vuelven las dos con el burro, el cual suben en el ascensor. La típica mascota que tienen las niñas bien en la capital.

Una inconformista que quería cambiar el mundo de los adultos, eso era Celia. Y por ello, con un aire comunista de trasfondo, ella se dedica a promulgar la igualdad entre los seres humanos y el reparto de riquezas. Por ejemplo, en el primer episodio de la serie, Celia es visitada por el rey mago volador Baltasar, que la invita a compartir sus juguetes con su amiga Solita, una niña huérfana que no tiene regalos que abrir el día de Reyes. Y Celia, que es muy obediente, a primera hora de la mañana coge sus nuevos juguetes y comienza a repartirlos con su amiga, bajándoselos a través de una cuerda por el patio, algo que desespera a su papá, que ve cómo la niña está regalando lo que a él le ha costado un buen dinerito.

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Atención a la espuma de spray que cubre a todos

A Celia le conocemos varios amigos y de todo tipo y raza. Por ejemplo, está la Solita, que ya con diez o doce años trabaja limpiando; el morito Maimón, que su tío se había traído de Marruecos para que le sirva casi como si fuese un esclavo, y al que pega si hace algo mal; o una niña bien un tanto repipi que tiene una cocinita muy chula ¡en la que cocinan realmente con fuego! Lo fácil habría sido que cuando se juntasen las cortinas hubiesen salido ardiendo, y no fue así, aunque de la vez que juegan a las casitas lo que sí que destacó fue que limpiasen el suelo y los muebles con mantequilla, porque daba mucho brillo.

Como Celia era un poco diablillo, por no decir mucho, los padres deciden deshacerse un poco de ella y la mandan a un internado religioso, donde la cría pondrá el convento patas arriba. Por ejemplo, la lía parda cuando descubre que los sacerdotes no son más que hombres como su padre, normales y corrientes, y que sólo se diferencia de éste en el alzacuellos. También cuestiona las santas escrituras, diciendo que a Jonás no se lo pudo tragar una ballena porque el sistema digestivo de estos mamíferos no se lo permite (niña de ciencias esta Celia), y hasta se cuela en la cocina para comer embutidos cuando se entera que las monjas los guardan para ellas y no se lo sirven a las niñas, algo que no le parece justo.

Eso sí, a veces intenta descubrir la fe cual María José Cantudo, como el episodio en el que intenta ser santa o mártir emulando la vidas de los santos que lee en sus libros, e incluso trama un plan: viajar a África para gritar “viva Dios, y viva la Virgen” para que así le corten la cabeza, y así conseguir el título de mártir de la Iglesia. Pero el cura Don Restituto acaba prohibiéndole a la rubia ser santa ni mártir, porque ello implica escaparse del colegio o permitir que una compañera con bigote y un poco de retraso le pegue una paliza en la que Celia no se defiende para así ser más mártir.

En el colegio, Celia hace migas con unos niños pobres que viven cerca, aunque las monjas no ven bien que las niñas bien del colegio se junten con personas de clase inferior, algo que a la protagonista le trae sin cuidado, e incluso a veces se sale a “juegar” con ellos a las tiendecitas. Solo que estos chiquines entienden las tiendecitas de un modo diferente al tradicional: uno pide que le sirvan un producto, el tendero se lo pone y le pide el importe, y el cliente se queja de que es muy caro y acaban todos pegándose de leches.

Aunque sea recordada con nostalgia, ‘Celia’ solo tuvo seis episodios, y en el último, Celia escapa de las monjas y se alista a un circo chino, pues sus padres han emigrado, según le dijeron, a China porque se habían arruinado. Aunque igual Celia no se escapa, y esa escena, que acaba con un cartel de “continuará” que jamás se cumplió. Aunque igual esa huída no es más que una fantasía de la niña, que vivía obsesionada con los cuentos de hadas, y que adoraba no solo leer sino también escribir. Si eres de los que aún espera una nueva tanda de capítulos ya debes saber qué eso jamás pasará, no solo porque hagan más de veinte años de esto, sino porque la serie fue cancelada por su alto coste, si bien no pudo tener un mejor broche.

Pese a esta cancelación, Celia tuvo cierta vida a base de reposiciones y porque acabó vendiéndose en kioskos junto a los libros originales en los que se basaba, escritos por Elena Fortún. En la actualidad, se puede ver gratis desde la web de RTVE, y sin mucha dificultad se puede comprar en DVD o BluRay.

Cerramos el post con la canción de los créditos, cortesía de las Vainica Doble, que adaptaban la canción “En Cádiz hay una niña “ a las aventuras de Celia y todos los adultos que la rodeaban. Maravillosa.

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Redactor freelance. Licenciado en Comunicación Audiovisual y Máster en Publicidad y Márketing.

7 thoughts on “Celia, la serie de TVE que prometió que «continuará» pero fue mentira

  1. Amo las series españolas las veo todas , y buscando en archivos descubri, Celia que Pena que termino asi de la nada. inconclusa. Era maravillosa con las ocurrencias de la niña y el elenco de Lujo.
    daba para más. Que habra pasado … Espero que alguna vez regresa alguna otra con niñas
    Mis saludos desde la Argentina. !!!
    Daniela

  2. Así es. Todo aquello del circo eran cuentos que se inventaba para escribirlos en un cuaderno que le había regalado su padre. En los libros lo pone

  3. Senti rabia hacia la madre. Me hubiera gustado ver a Celia como adulta y la conversación con su progenitora, que prácticamente la abandonó para vivir ella cómodamente. No sé, me pareció muy rastrero de parte de ella y el pusilánime de su padre.

  4. Era un trasto tremendo jaja jajajajaja jaja, me gusta sobre todo la escena dónde está con la niña rica que es vecina suya, el día 6 de enero, están jugando en casa de la niña rica con los juguetes de los Reyes Magos y limpian el suelo con un cepillo de dientes y mantequilla jaja jajajajaja jaja en el suelo de madera y llega la mamá de la cría rica y con el suelo todo manchado se cae patas arriba

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