El Walkman no image

Published on abril 29th, 2011 | by Sufridores en Casa

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Los cassettes en la vida de un Sufridor en Casa

Por JoniPod

Estas vacaciones de Semana Santa, servidor se montó un plan de viaje en carretera. Sé que no tiene el mismo glamour que entrar en la T4 o bajarte del AVE en María Zambrano, pero el «road trip» también tiene otros encantos. Entre ellos, bajarte en las gasolineras a emular a Lydia Bosch y Miki Molina en «Lleno por favor», y analizar los elementos kitch que en sus tiendas te encuentras: los Miguelitos de la Rodas, las figuras de cerámica o… ¡las cintas de cassette! Sí, en una gasolinera cruzando la frontera hacia Lisboa, además de cds había cintas de cassette a la venta. Entonces nos ha surgido la duda de si las cintas en verdad estaban ahí con el objetivo de ser vendidas, o eran un elemento testimonial, como el Toro de Osborne en las carreteras o el Graduado Escolar en casa de Paquirrín.

Sea como sea, como buen Sufridor en Casa, me entró más nostalgia que a Maria Teresa Campos ver una parrilla televisiva de mañana, y decidí que era justo hacer un homenaje SEC de cosas que se fueron con las cintas de cassette y algunas que me marcaron en la infancia tanto como las hombreras de los vestidos de Mayra Gómez Kemp. Porque al igual que ahora las revistas te regalan películas en DVD, pulseras, pendrives,… hubo un tiempo en que la cinta de cassette era el regalo estrella de muchas publicaciones. A destacar tres grandes momento de casettes promocionales en mi vida.

Ahora que todo el mundo alaba la versión 2011 de la lambada que nos ha traido JLo con «On The Floor», en 1989, la lambada original de Kaoma tuvo otra particular versión, la que hizo Regina Do Santos. Su jitazo se recogió en cassette y lo regaló la SuperPop. ¿Os imagináis a la SuperPop regalando un CD de Malena Gracia versionando a Lady Gaga? Lady Gracia cantando el «Mal Romance».

 

Me podéis regalar este cassette por mi cumpleaños. Gracias

Me podéis regalar este cassette por mi cumpleaños. Gracias

Otro capitulo interesante que también me pilló en el cole, hacia 1990, fue el día que una de mis compañeras apareció con un walkman, los auriculares y dijo…escuchad esto…. Y nos puso una cinta que habían regalado con la revista «Más Allá» (que como de su nombre se deduce es de fenómenos paranormales, no que el kioskero tuviera que colocarla lejos para que no la encontraras) que incluía psicofonías del Palacio de Linares. Y no, no era un cinta con ronquidos de Raphael. Si lo escuchabas se oía todo el rato «yo no tengo mamá» «mamá, dónde estás mamá», «mamá, mamá». Y la verdad, tú siendo un pobre niño, te asustabas y hasta tenías pesadillas.  Recuerdo que el tema salió en los medios, pero nunca se pudo comprobar qué tanto hubo de realidad o de montaje. ¿Os imagináis a la revista Diez Minutos regalando un CD con psicofonías de un apartamento en Benidorm donde se oyera… «andreitaaa c*** cómete el pollooo», maaama maaaama» «

Y por último el que viví con «La Provincia», el periódico de Las Palmas, que tuvo una época en la que decidió que todos los canarios teníamos que ser como Muzzy y aprender inglés con un curso de fascículos y cintas de cassette… unas 30 o 40 cassettes. El tema es que mi padre se olvidaba de comprar el periódico a diario y teníamos como 15 cintas de cassette, venían sin funda ni nada. Teníamos un montón de cintas sueltas en las que unos señores en inglés repetían frases. Algo así como psicofonías de Buckinham Palace. Así que ni corto ni perezoso, le puse cinta adhesiva a cada idem y ya tenía material para hacer misgrabaciones.

 

Vas a seguir cantando "agachúamostiplayer" pero tienes unas cintas rojas monisimas para grabar

Vas a seguir cantando "agachúamostiplayer" pero tienes unas cintas rojas monisimas para grabar

No nos engañemos, ahora bloqueamos el smartphone con contraseña o nuestros pendrives para que nadie borre la información, pero en el planeta del cassette, bastaba con arrancar las pestañas para asegurar que nadie podía grabar «encima». Pero con la cinta adhesiva este método era menos seguro que la calle Serrano con Tamara Falcó de conductora.

«Variados Mix», «Verano 1994», «Cantaditas»… todos llevábamos un Narcis Rebollo de Vale Music en nuestro interior y éramos capaces de editar lo más maravillosos recopilatorios para poner en el coche, para escuchar en el walkman o en la radio de la cocina. Normalmente esos recopilatorios los hacíamos grabando de la radio. Que vendría a ser la versión 1.0 de bajártelo de internet. Que levante su chandal ochentero de brillos el que alguna vez no quisiera asesinar a Fernandisco porque esa canción que te encantaba estaba sonando entera, la estabas grabando y de repente te la pisa en los 30 segundos finales, ¿casualidad? obviamente no.  Que levante su Swatch de colores el que no haya esperado hasta medianoche o sintonizado la emisora local (un beso Radio ECCA!) para grabar las canciones completas.

La otra opción era grabarte los discos originales en cassette con el problema de que, o eras guay y te comprabas las cintas TDK de 46min que daban para un cd justito, o tenías las standart de 60min que comprabas en Continente y en las que siempre sobraba sitio. Lo habitual era rellenar con las canciones que más te gustaban del disco. (Si por ejemplo fuera uno de los últimos discos de Chenoa grabaría todo el rato la misma canción, la «buena» del cd). Pero lo habitual es que entre la cara A y la B se te cortara una canción, y había que repetirla.

Si eras un niño «sensible y creativo» entonces cogías fotos de la SuperPop y tus rotuladores carioca para diseñar la carátula del cassette. (Somos fans de este blog en el que podrás ver ejemplificado el arte de diseñar de forma casera «Las Cassettes», les hemos cogido prestadas una imagen) En aquella época no teníamos photoshop, pero muchos hacíamos los pinitos del oro con el Wordart y los gif para decorar la carátula de la cinta. Y ya si era la cinta en la que grababas las canciones de tu artista favorito, igual te estirabas y te apuntabas a la moda de comprar cintas de cassette de colores. Que eran mucho más caras pero quedabas genial. Yo me acuerdo que tenía el primer disco de Ace of Base en una cinta de color verde. Probablemente los integrantes de la banda sueca no me exculparían por haber pirateado su «The Sign» ni habiéndolo grabado en una cinta dorada de 120 minutos.

 

¿Para cuándo un art attack de cassettes?

¿Para cuándo un art attack de cassettes?

El lado negativo del diseño del cassette lo encontramos en desaparecidas discográficas como Horus que con el limitado espacio que tenían en la cinta para meter enteros los rostros de Charo Reina o María del Monte. Cuenta la leyenda que la discográfica prefería editarlos solo en vinilo.

Un cubito de persil, unas gotas de lenor y María del Monte...pero apaisada

Un cubito de persil, unas gotas de lenor y María del Monte…pero apaisada

Otra pega era que por muy valioso que fuera tu cinta, aunque fuera de Michael Jackson o de Madonna, tenía el mismo riesgo de romperse dentro del radiocassette que el Boom 4. Sí, ese momento en que se quedaba la cinta enrollada y conseguias, con un lápiz o boli, enrollar hasta volver a meter toda la cinta, o en el peor de los casos se rompía y Borderline nunca volvería a ser igual.

¿Y tú querida lectora, tienes algún trauma o historia con algún cassette? Nos leemos mañana con lo que inTerelu.

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About the Author

Blog sobre televisión, música, cine y lo que surja, siempre desde un punto nostálgico y humorístico. Emitiendo de manera ininterrumpida desde 2009.



18 Responses to Los cassettes en la vida de un Sufridor en Casa

  1. Montse says:

    ¡Me ha encantado este post! Que recuerdos, la de cintas que habré grabado yo así, esperando a que apareciera la canción que me gustaba y maldiciendo cada vez que me la pisaban… También recuerdo con nostalgia aquellos cassettes de villancicos que se escuchaban en mi casa por navidades… Lo que hubiera dado porque se quedara la cinta enrollada… Pero siempre llegaba mi padre con su boli bic y lo solucionaba. Y otra vez a escuchar Los peces en el río y La Marimorena…
    Me ha encantado lo de las psicofonías del apartamento de Benidorm 🙂
    ¡Saludos sufridores!

  2. RuBiK says:

    Me encanta el post! Os superáis cada día. Yo recuerdo que me regalaron por mi cumpleaños «No somos renacuajos» de BomBomChip original y por unos reyes Spiceworld de las Spice Girls, y si, aún los tengo. También recuerdo grabar las cintas para escucharlas en el coche mientras iba de camino a la playa. Mi amiga tenía CDs y yo aún no era tan moderno, pero siempre copiaba todos los CDs que se pillaba. Yo no le ponía cinta adhesiva a las cassettes le metía bolitas de papel en los agujerillos, también era práctico para cuando terminase de grabarlas quitarlos.

    Con mi grabadora (fan absoluto de hacer viajes con grabadora), mi compañera en los viajes de los que tengo muuucho material. También recuerdo que me gustaba grabarme contando historias o cantando utilizando unos auriculares, porque tener un micro eso era impensable.

  3. Chandler says:

    Yo era más vago y me fotocopiaba la carátula original.

  4. Albesti says:

    Todavía tengo mis primeros remixes grabados de los 40 principales, a pelo. Me sabía la canción de memoria, y cuando aparecía en la radio, grababa la parte que quería remezclar. Salian unos churros que pa qué, pero a mí me encantaban.
    La de tapas de cassette grabados que me hice en plán minimalista recortando las carátulas originales del catálogo del discoplay y luego pegándolos. Un amigo que tenía doble pletina me grababa las cassettes, y a veces me grababa copias de cintas que yo compraba, porque el radiocassete de mi coche se las comía y no era cuestión de arriesgar un original. (1400 pelas de la época eran pasta). Llegué a grabar el concierto homenaje a Freddy Mercury con un sistema de lo mas chapucero, pero con relativa buena calidad de música. Conecté unos auriculares a la salida de mi Grundig serie Oro, y los puse a presión sobre el agujerito «mic» del radiocassette-grabador que usaba para el spectrum. Me tiré 90 minutos apretando para que se grabara bien, y no quedó tan mal.
    Mi mayor alegría: cuando descubrí que los auriculares, si los conectabas a la entrada de micrófono, grababan la voz si chillabas bien fuerte y te los acercabas a la boca.

  5. Albesti, me has recordado a un concierto que tenía grabado en vídeo BETA de Onda Vaselina que ofrecieron en la 2 y yo me grabé en casette poniendo la radio delante de la tele X-D

    Mike Medianoche

  6. MM says:

    Un día tiré los vídeos, otro día regalé el tocadiscos, más tarde di a unos traperos el vídeo, pero con las cassettes no he podido hacerlo; las tuneaba tan chulas ke aún guardo en casa de mi mami dos cajazas ke son casi como mi autobiografía musical hecha cassette.

  7. MM says:

    Por cier; genial esta entrada.

  8. El Sandunguero says:

    Mi trauma con los cassettes se basa en que tenía mi cinta preferida en la radio y mi madre limpiando le daba al botón de grabar… por lo que cortaba una de las canciones para oirse el meneo que pegaba a mis cacharritos o, en el mejor de los casos, salía ella cantando…

  9. Isa says:

    Oyoyoyoyoy…que buen post! Yo también guardo los popurris que me hacía y el p*** Tony Aguilar me estropiciaba la mitad de mis grabaciones…maldito ser del inframundo!!!!!¬¬
    El primer radiocassette original que tuve me lo regalo mi abuela, que fue el álbum rey de Los del Rio, con su gran hit «La Macarena». Creo que mi madre todavía la odia por ello… jajaja!

  10. Verdiele says:

    Qué fuerte…yo también escuché la cinta (mejor aún que cassette) de las psicofonías del palacio de Linares. Recuerdo que estaba en clase y una amiga me dijo que había comprado la revista y que tenía la dichosa cinta. Así que nos fuimos al coche a escucharla. Era ya de noche, y el coche estaba en un solar, no había casi luz. Nos descojonamos: «mi hija Raimuuuuuuuuuuuundaaaaaaaaa, nunca, NUNCA la oí decir mamá» y en esas estábamos cuando se jodió y se lió la cinta, hizo unos ruidos y cascó. Nos pegamos un susto que salimos del coche escopetadas…eso pasa por reírse de los espíritus!!!

    Mis hermanos mayores tenían una que se llamaba «Epic80» que era de los mayores éxitos de, claro, 1980. Las canciones eran originales, pero los nombres de las canciones estaban traducidos, así estaban las canciones «Échale la culpa al boogie» y «Llama a mi puerta» entre muchas más, que no eran otras que «Blame it on the boogie» y «Ring my bell».

    Y tuve una que era «Cuentos de siempre al ritmo de hoy»: «Caperucita ye-yé», «Cenicienta pop» y el lobo feroz era Miguel Rios!!!

  11. Verdiele says:

    Por no hablar de las millones de recopilaciones de los mayores éxitos del año que te comprabas toda esperanzada en el Simago y al final resultaban ser un refrito de versiones de berbena de pueblo y no las originales!!!

  12. Tacirupeca says:

    Sencillamente genial. Yo tengo muchas cintas tituladas «Radio’s mix» pq ponerle a algo el genitivo sajón era super molón. Y normalmente era 7 veces la misma canción a ver si el puñetero fernandisco me dejaba tenerla entera…

    Yo solía rellenar el hueco que quedaba en las cintas con otras cosas. A veces eran cosas de la radio o sino de otro disco. Así tengo en mi haber discos tan monos como «Seguridad Social y Roxette» o uno de mis preferidos «La Oreja de Van Gogh y The Off Spring».

    Mi realidad es, que mi coche es tan tan churra que aún tiene cinta. A veces le enchufo la cinta pestosa con cable para poner mi iPod, pero otras veces cojo cualquier cinta y doy un viaje al pasado.

  13. Marvel Girl says:

    Mierdaaaaaa… ¡Yo también tengo esa cinta de maría del Monteeeeeee!

  14. Xuko says:

    REcuerdos… ja ja ja, mi padre es super fansss de Antonio Molina y tenia muchisimas cintas del cantante. Pues un buen dia, siendo yo chiquinino, tenia una cinta puesta, le di al boton de grabar y ale toma psicofonia de tu hijo, confieso que lo hice con toda mi inocencia. Nada que ver con la mala leche que he desarrollado en años posteriores, si asi fuera, no le dejo ni una cinta viva le quedaba.
    Tambien estuvo rulando por mi barrio una cinta de relatos porno que versionaban cuentos, narrada por sudamericaos, que risa nos pasamos cuando el lobo le decía a caperucita «te voy a comer la ……»

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