El Walkman

Published on marzo 29th, 2019 | by Sufridores en Casa

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Silvia, la niña prodigio loca de amor

*Por Sucette Puke

1983 es un año de franca decadencia para la canción infantil: Tino Fernández, la ficha roja, ya se había separado de Parchís, y firmado su primer disco en solitario, Por primera vez, con letras más acordes a su edad, dirigido a aquellos seguidores que habían crecido con él. Lo mismo terminaría pasando con su ex grupo: el que sería su último disco: ¿Qué tal te va? (1984), incluía un par de canciones que iban dirigidas a un público adolescente en las que se hablaban de relaciones de pareja: Tal para cual y No me mientas, no en vano sus componentes más mayores contaban con dieciséis años y se pretendía poco a poco abarcar un público más amplio, experimento que saldría rana.

En esta época aparecieron un par de solistas femeninas adolescentes. La que tuvo mayor repercusión fue Ángela, una madrileña que cantaba versiones en español de éxitos de rock y doo woop de los años 60, 70 y 80, probablemente debido a la repercusión que tuvo años antes la película Grease. La joven de quince años iba acompañada en las actuaciones por un cuarteto de voces que más tarde formarían la banda Tennessee.

Ángela – Puede ser él

Ángela, tuvo bastante éxito y apareció en discos recopilatorios de la época como Monstruo, aunque, a pesar de todo, un segundo disco no llegaría a buen puerto.

¿Quién sabe dónde? La cantante Silvia

Silvia probablemente saldría a rebufo de Ángela, era la respuesta catalana ya que pertenecía al sello Belter– el mismo de hecho que Parchís, con el que compartían equipo: compositores como E. Milián, C. Moncada y F. Lapardi, mismo productor musical, técnico de sonido, fotógrafo y diseñador -, mientras que la madrileña era de Fonogram/ Mercury. Silvia fue menos conocida, de hecho apenas hay información en internet sobre ella, ni siquiera he podido acceder a su edad, aunque calculo que podría rondar también los quince , ya que presentaba un perfil muy parecido, solo que mientras que Ángela era rubia y de ojos azules, -una especie de Sandy del musical Grease a la española -, y con una voz muy potente, Silvia era lo contrario, una morena de voz susurrante- una antecedente de Vanessa Paradis-, y algunas de sus canciones también tenían el toque rockero, aunque las letras explotaban más el lado ingenuo de una lolita enamorada del adulto de turno.

Localice el parecido con el disco de Silvia

El disco de Silvia, por cierto bastante difícil de encontrar, se llama Loca de amor, que es también el título de la primera canción de la cara A – sería el tema elegido como primer single junto con Mi fiel amante de cara B-. Se trata de una versión del grupo belga Les chipies, que estaba formado por cuatro chicas, y que contaron con cuatro singles en su haber, el primero de 1982 lo formarían precisamente los mismos temas que serían adaptados para Silvia, es decir: Mon beau miror, que se tradujo como Loca de amor, y L’amant idéal, que se convertiría en Mi fiel amante.

Pero no acaba ahí la cosa ya que el diseño de la portada del disco de Silvia es un calco descarado al del grupo belga, destacando la huella de unos labios en rojo, e incluso coincide en la tipografía del nombre subrayado y pintado con carmín. La interpretación de los temas, por otro lado, es bien diferente, mientras la de Les Chipies parece un descarte de la cantante de origen portugués Lio, Silvia le da un toque más erótico gracias a la languidez de su voz y a esa actitud de Lolita al entonar las estrofas, especialmente al descubrir que la canción está dedicada a un señor casado del que está locamente enamorada y que, por razones obvias, no puede conseguir, consolándose con amarle en silencio. Por otro lado, en Mi fiel amante, Silvia reconoce que no para de fumar y que se encuentra fatal, pero todo esto se le pasa cuando su amante le llama por teléfono y le dice que desea volver con ella- solo esperemos que no se trate del mismo hombre casado de la canción anterior-.

Silvia llegó a sacar al mercado un segundo single, con una portada mucho más conseguida y que potenciaba aún más su imagen de inocente colegiala. Esta vez los temas elegidos fueron originales- o al menos eso creo-, serían Ese chico, compuesta por Chema Purón, que guarda un tono más infantil que las anteriores, e Invítame a bailar, de E. Milian.

En ambas canciones Silvia sigue desplegando sus encantos en cuanto a sus relaciones con los chicos, y tienen unos arreglos de J. Llobell con un toque pop rock acentuado en Invítame a bailar, canción que no desentonaría nada en una noche de graduación de los años sesenta.

El resto del disco no tiene mucho desperdicio, a excepción de una versión bastante olvidable de No tengo edad, tema con el Gigliola Cinquietti ganase el festival de Eurovisión de 1964, que Silvia canta con bastante desgana- parece ser que ella se encontraba mejor en temas más bailables-, pero que no desentona a que recoge la misma temática del resto del disco: una menor de edad enamorada de un adulto.

En Mi gran rival, también del mencionado Chema Purón, Silvia va de sufridora ya que es abandonada por su novio a través de una nota, y termina descubriendo que le ha dejado por otra, porque encuentra la foto de la nueva novia, una chica “de mirada dulce y algo infiel” en un cajón de su propia habitación. En Nueva asignatura, Silvia se enamora del profesor y se viste de forma provocativa para ligárselo- “zapatos de tacón y camisa escotada”-, aunque reconoce que le dobla la edad, pero eso le da igual.

Otros temas del long play son Solo tus ojos y Me vas cantidad, en esta última, Silvia va detrás de un chico, no sabemos si se trata del mismo, pero deducimos que aún no lo ha catado, ya que se toca pensando en él: “Pensar en ti me hace sentir que tengo cuerpo de mujer, te lo diré: me vas cantidad”.

Se trata de una joyita super sensual con toques caribeños y una letra cargada de erotismo, Silvia sabe extraer todo el jugo gracias a su voz infantil y aterciopelada: “me tendrás, un día, me tendrás, creer en ti me hace vivir, siento tus manos en mi ser. Me amarás como yo quiero amar, sueño que así gozas de mí, mi joven cuerpo de mujer”– esta última parte de la canción, por cierto, viene cambiada en el encarte del vinilo original en el que vienen escritas las letras, y “sueño que así gozas de mí” es transcrita como “sueño que así vas tras de mi”, quizá para que los padres que compraran el disco a sus hijas no se escandalizaran al leerlo-. En definitiva, es una canción muy subida de tono, que narra perfectamente el despertar sexual y el paso de niña a mujer, y que se encuentra perfectamente camuflada entre la insulsa Solo tus ojos y Los años jóvenes, es decir, una nueva versión, esta vez de The Young Ones, original de The Shadows, hit de 1961 que vuelve a recuperar el toque pop rock para cerrar el lp, aunque sirve más de relleno que de otra cosa.

Loca de amor apenas tuvo repercusión, probablemente debido a que su discografía, discos Belter, quebraría al año siguiente, o quizá porque no encontró un público objetivo, ya que quizá aquellas chicas de entre doce y dieciséis años a las que iba dirigida su música, las mismas que leían la Esther o la Super Pop, preferían comprarse un vinilo de sus ídolos de turno, llámese Mecano, los chicos de la serie Fama, Michael Jackson o Duran Duran que la de esta jovencita, cuya música finalmente terminaba cayendo en tierra de nadie, una pena ya que el disco merece sin lugar a dudas una nueva oportunidad.

*Sucette Puke es fan de Rocío Dúrcal y Dario Argento. En la actualidad, ayuda a la gente a encontrar pareja a través de la televisión.

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Blog sobre televisión, música, cine y lo que surja, siempre desde un punto nostálgico y humorístico. Emitiendo de manera ininterrumpida desde 2009.


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